Cardio en ayunas: ¿sí o no?

Cardio en ayunas: ¿sí o no?

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http://dysongroup.com.au/map Cardio en ayunas es una práctica común entre los amantes de fitness y el culturismo e incluso está recomendado como una estrategia eficaz para la pérdida de masa grasa. Este mito está profundamente arraigado entre los atletas e incluso algunos profesionales y ha sido publicado por Bill Phillips, uno de los más grandes “gurús” del fitness. La lógica es simple. Dado que los ácidos grasos se utilizan como sustrato de energía durante el ayuno de la noche, más grasa estará disponible para la quema si el ejercicio se lleva a cabo antes de ingerir ningún alimento. De esta manera, se evita el efecto de la insulina que conduce a la transición hacia una mayor oxidación de los carbohidratos. Aunque es un argumento consistente, la verdad es que las ciencias parecen no corroborarlo.

Parece un pensamiento demsiado limitado creer que cuando se trata de perder masa grasa, el aspecto más importante es la utilización de los lípidos como sustrato energético durante la sesión de entrenamiento. Si el entrenamiento dura 45 minutos, aún restan 23 horas y 14 minutos del día. Nuestro metabolismo no se detiene durante este período y el balance energético es, con mucho, el factor determinante ala hora de perder peso. Es esencial mirar el panorama general y hacerse la siguiente pregunta: “¿El cardio en ayunas me hace estar más delgado?” Eso es totalmente diferente de decir que el cardio en ayunas “quema” más grasa.

Se sabe que el ejercicio de alta intensidad, aunque depende más de los carbohidratos para producir energía durante el entrenamiento, conduce a una mayor utilización de los ácidos grasos durante el período que le sigue. Con una intensidad creciente, el flujo sanguíneo se dirige al músculo y se desvía del tejido graso. Sin embargo, existe una lipólisis generada por la alta producción de catecolaminas (adrenalina), liberando ácidos grasos retenidos en el tejido. Después del ejercicio, el desvío de sangre disminuye, haciendo que estos ácidos grasos sean “quemados” en el músculo, donde tienden a ser oxidados como una fuente de energía. Independientemente de la intensidad y del estado nutricional, el tejido adiposo libera más lípidos de los que podemos gastar. Representan la mayor parte del gasto energético en las horas que siguen al entrenamiento, con los carbohidratos que se ahorran para la regeneración del glucógeno. Si el entrenamiento de alta intensidad es más eficiente, será difícil conseguir mantenerlo en ayunas.

Incluso si alguien es capaz de mantener la alta intensidad durante el entrenamiento en ayunas, el efecto sobre el gasto energético y la partición no sería más favorable debido al mismo. De hecho, realizar una comida antes del ejercicio puede aumentar el efecto térmico de la sesión, como lo demuestra el mayor consumo de oxígeno después del entrenamiento, un indicador de un mayor gasto energético. Con el entrenamiento en ayunas, la utilización de carbohidratos como fuente de energía parece ser mayor en las siguientes 12 y 24 horas. Esto indica que incluso si hay una mayor utilización de los lípidos durante la sesión, una menor cantidad de los mismos se utilizan para la energía durante el resto del día, en comparación con lo que sucedería si se hubiera realizado una comida antes del entrenamiento. Además, lo contrario es cierto para el consumo de oxígeno, lo que indica un pico más bajo en la tasa metabólica posejercicio con ayuno previo.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el alto catabolismo proteico con el entrenamiento en ayunas. Esto puede no parecer relevante para una sesión esporádica, pero cuando se hace sistemáticamente, puede representar un sacrificio de masa muscular que es demasiado alto. Además, el apoyo teórico en defensa del ejercicio cardiovascular en ayunas se basa precisamente en la idea de aprovechar el momento en que el nivel de cortisol es mayor. Si es catabólico para la grasa, es aún más catabólico para el tejido muscular que sacrifica sus aminoácidos para producir glucosa en el hígado en un esfuerzo por mantener la glucemia en niveles adecuados.

link En resumen, las teorías elaboradas no siempre están respaldadas por pruebas. El entrenamiento en ayunas no parece ser particularmente eficaz para la pérdida de masa grasa, y aún menos para quien practica deporte por placer o para la gente común. No quiero decir que no se pueda usar como una estrategia ocasional. Seguramente es preferible que alguien haga un entrenamiento en ayunas, cuando es la única manera posible, que no entrenar nada en absoluto. Sin embargo, creer que esta estrategia traerá mejores resultados en términos de pérdida de masa grasa, que es el tema de discusión aquí, no está fundamentado ni por la ciencia ni por nuestra fisiología.Фокин Сергей Александровичариантоklassplaces toреклама гостиницы

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